martes, 10 de abril de 2012

Las claves de la longevidad en México - Vanguardia.com.mx

México, D.F..- Hallar la fuente de la eterna juventud ha sido una de las más grandes obsesiones del ser humano. Se cuenta que el conquistador Juan Ponce de León descubrió los territorios del actual estado de Florida al buscar esta meta. Pero, ¿es sólo un sueño? ¿Será posible aumentar la longevidad sin merma en la calidad de vida?

Aunque el envejecimiento sigue siendo inevitable, los científicos han descubierto -apoyados en experimentos con cultivos celulares y animales de laboratorio- algunos de los mecanismos básicos que intervienen en este proceso.

Paralelamente, la mejora en la producción alimentaria, en las condiciones sanitarias y el acceso generalizado a servicios médicos han aumentando la esperanza de vida entre la población. En el caso de México, la cifra promedio es de 75.4 años (77.8 en mujeres, 73.1 en varones).

Para el doctor Andrés Eliú Castell Rodríguez, del Departamento de Biología Celular y Tisular de la Facultad de Medicina de la UNAM, esta tendencia obedece, en primer lugar, a "la prevención de enfermedades infecciosas con el uso de antibióticos y otros fármacos".

Otro de los factores que explican la mayor longevidad es el estilo de vida, pues ahora -dice el académico- "la mayor parte de la población (casi 78% según el Inegi) vive en zonas urbanas, donde no está tan expuesta a la radiación ultravioleta del Sol, que produce envejecimiento cutáneo o lesiones en órganos".

Componentes biológicos

Castell Rodríguez explica que con experimentos en cultivos celulares, bacterias y en mamíferos se ha visto que una dieta reducida en calorías induce un aumento en la longevidad.

"Esta restricción calórica parece tener efecto sobre una familia de proteínas llamadas sirtuinas, que aumentan la actividad metabólica, reducen la muerte celular e inhiben los efectos dañinos de los radicales libres", añade el investigador.

Por su parte, biomédicos de la Universidad de Harvard efectuaron un experimento exitoso de rejuvenecimiento de órganos (publicado en Nature en 2010) con el cual lograron transformar ratones viejos y debilitados en ejemplares sanos y fuertes.

 

Los telómeros (capas protectoras en los extremos de los cromosomas) tienden a acortarse cada vez que las células se replican.

Con el tiempo, dichas estructuras dejan de funcionar y el conglomerado celular muere. Por eso, los expertos de la Escuela de Medicina en Harvard manipularon genéticamente a ratones que carecían de una enzima llamada telomerasa.

La telomerasa impide que se acorten los telómeros y por ende aumenta la longevidad. Los ratones que no la tenían envejecieron prematuramente y sufrieron achaques como infertilidad o cerebros reducidos. Pero cuando el equipo liderado por Ronald DePhino les aplicó inyecciones para reactivar la enzima logró revertir los signos de envejecimiento.

"Los ratones estaban muy envejecidos y tras un mes de tratamiento mostraron una restauración sustancial, incluida la regeneración de neuronas en sus cerebros", dijo DePhino. "Lo que vimos no fue un alentamiento o estabilización del proceso, sino una dramática reversión".

La terapia anti-edad reduciría los costos de salud asociados con los males del envejecimiento: ¿podría aplicarse en humanos? Los científicos de Harvard responden que aún es complicado, pues la telomerasa se desactiva en nuestra especie al llegar a la adultez. Más aún: reactivarla incrementaría el riesgo de cáncer.

Envejecimiento saludable

Otros grandes hitos de la biología antienvejecimiento se han conseguido al estudiar al nemátodo Caenorhabditis elegans, como lo ha hecho el médico mexicano Silvestre Alavez en el Buck Institute of Research on Aging (Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento) en California, Estados Unidos.

En un ensayo publicado también en la revista Nature a finales de 2011, Alavez y sus colegas identificaron sustancias vitales para mantener el balance y estructura de proteínas e incrementar el periodo de vida de ese pequeño nemátodo, de sólo un milímetro de longitud. Entre ellas figuran la curcumina (principio activo del condimento hindú conocido como tumérico), así como el colorante Tioflavina T.

"Durante años se han discutido los múltiples efectos benéficos del tumérico. Disminuir el proceso de envejecimiento podría ser parte del mecanismo activado por este compuesto, cuyos efectos ahora se estudian en pruebas clínicas que van del cáncer de colon a la artritis o la depresión", comentó el investigador.

Castell Rodríguez coincide con que llevar estos esperanzadores resultados en animales a los humanos es difícil. "Todavía falta visualizarlo y hacer más estudios". Y en vista de que la vejez es inevitable, añade, debemos procurar llegar a ella en buenas condiciones físicas y mentales, enfocándonos, antes que a las terapias médicas antienvejecimiento, a conseguir una "longevidad saludable".

"Envejecer forma parte del ciclo vital. Uno debería considerar todos los elementos asociados; no sólo es la alimentación, sino tener un entorno adecuado en lo afectivo-emocional y ejercitar el cuerpo y el cerebro. Eso sin duda impactará en la calidad de vida y por ende en la longevidad".

Verdades y mentiras

* En el mercado existen numerosos productos que prometen retardar o combatir el envejecimiento. Pero, ¿en realidad son efectivos? El investigador Andrés Castell, de la Facultad de Medicina de la UNAM, nos aclara los mitos y realidades al respecto.

*Sustancias antioxidantes. Se ha probado que estos compuestos (glutatión, vitaminas C y E, melatonina, carotenos, entre otras) ayudan a prevenir los efectos de los radicales libres, moléculas "incompletas" y altamente reactivas que aceleran el daño celular y el envejecimiento. Pero las dosis excesivas -advierte el académico- pueden generar el efecto contrario, por lo que deben evitarse.

*Cremas rejuvenecedoras. Los productos liofilizados inyectables no contienen células vivas y por ende no pueden penetrar la piel.

* En cambio, los artículos que contengan ácido hialurónico o colágena sí son útiles, pues se ha demostrado que ambas sustancias reactivan a las células y pueden inducir su regeneración, lo cual ayuda a eliminar arrugas (aunque esto ocurre sólo a nivel superficial).

*Células madre. Con ellas se prueba la reparación de órganos o tejidos a nivel clínico o en laboratorios.

Pero hay que desconfiar de los productos cosméticos que dicen contenerlas (champúes, cremas) pues no hay forma de mantenerlas vivas dentro de paquetes o envases. Un aumento real de la longevidad, señala el doctor Castell, requeriría aplicar terapias génicas (para inducir la expresión de ciertos genes deseados) que aún están lejanas.


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